sábado, 22 de octubre de 2011

Deslumbrada en la noche por destellos de luces mortales. 
Pateando latas. Tan distante como un navío.
Sí, perdí la cabeza y fue peor. 
Y tú ¿vas a amar la vida o simplemente verla pasar? 
De nuestras noches de fumadores empedernidos no queda casi nada. 
Excepto tus cenizas por la mañana. 
En este metro abarrotado por el mareo de la vida.
A la siguiente estación.
                                                                            I.G.

viernes, 19 de agosto de 2011

1984

"Un momento después se oyó un espantoso chirrido, como de una monstruosa máquina sin engrasar, ruido que procedía de la gran telepantalla situada al fondo de la habitación. Era un ruido que le hacía rechinar a uno los dientes y que ponía los pelos de punta. Había empezado el Odio."