"Ahora que todo es diferente...
que a veces lo más fácil se ha convertido en lo difícil, y al revés.
Respiro por fin el aire fresco, y me hielo el alma, y el aliento.
Pero al tacto, el hielo, sutilmente quema. Y al quemar vuelvo a sentir la llama viva.
Como cuando la madera riñe a la chasca, se consume y se libera. Y al mismo tiempo,
se compadece de si misma, se complace en un solo acto."
jueves, 9 de diciembre de 2010
miércoles, 8 de diciembre de 2010
domingo, 5 de diciembre de 2010
A rachas
Me han roto un sueño frágil
a golpes de estallido amortiguado,
efímero y leve.
¿Quién y a dónde se lleva los fragmentos?
Me despierto en un bosque sin senderos.
El rumor de los pasos
era mi única guía
y el cuenco de mis manos apretadas
el cofre de aquel sueño.
Me despierto en un bosque enmarañado
con las manos vacías,
sin tesoro ni brújula,
sin saber por qué ruta
huyeron los ladrones,
si los hubo siquiera.
Porque en este bosque,
huérfano de señales y senderos,
tampoco existe el eco
y no sé si la voz que enhebra esta canción
es o no verdadera.
C.Martín Gaite
sábado, 4 de diciembre de 2010
Se me fueron haciendo las palabras difíciles
"Los cuentos... son historias que se lanzan al mundo para ser mejor en él,
que se cuentan a los otros para ser mejor con ellos.
que se cuentan a los otros para ser mejor con ellos.
Y ese mejor es el que me da miedo."
Así que las palabras se me acabaron ensuciando, se terminó la poesía, se me secaron los cuentos. Empecé a bromear sobre ellos, deje de tomármelos en serio, comencé a deformarlos, a hacer que caperucita se comiese al lobo, que el príncipe se pinchase un dedo con la rueca, y que los espejitos dijesen mentiras.
Con tanta viñeta, tanta palabra, tantos poemas, el cuenta cuentos parecería un misterio. Y muchos pensamos, y me incluyo, que detrás de mi había otra cosa distinta, ¡un yo! – me sale la posmodernidad por las orejas – pero no. No hay subjetividad verdadera que valga, solamente hay historias que se hacen, que se cuentan, que a veces te las crees, y a veces no. A las que a veces te apetece responder y otras veces no, porque crees que ya te las han contado.
Resultó que no había una historia sobre mi, ni sobre los dos, hay unas cuantas, todas verdaderas, pero sin esquizofrenia. No hay una delante y otra detrás, no hay nada que descubrir – ¡una letrina es una letrina! – pero igual que conmigo, contigo, con ella y con todo y todos.
Al principio me preocupaba tanto cuento dispar, pero cuando deje de tomármelos en serio descubrí que todos son verdaderos. Aprendí que no hay que descubrir el verdadero, sino leer muchos, fabricarlos a martillazos si hiciera falta, y quizá así, entendamos mejor lo que pasa.
Resultó que no había una historia sobre mi, ni sobre los dos, hay unas cuantas, todas verdaderas, pero sin esquizofrenia. No hay una delante y otra detrás, no hay nada que descubrir – ¡una letrina es una letrina! – pero igual que conmigo, contigo, con ella y con todo y todos.
Al principio me preocupaba tanto cuento dispar, pero cuando deje de tomármelos en serio descubrí que todos son verdaderos. Aprendí que no hay que descubrir el verdadero, sino leer muchos, fabricarlos a martillazos si hiciera falta, y quizá así, entendamos mejor lo que pasa.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Lluvia ácida
"Ahora todo parece distinto, ya no hay nadie a quien seguir con la mirada y sonreír cuando ambas se crucen. Todos aún estando ahí, ya no son los mismos. Han dejado atrás toda esa magia, ese halo que los rodeaba y los convertía en alguien especial para mí. Parece como si una especie de lluvia ácida hubiera caído sobre nosotros, corroyendo el magnifico barniz que tapaba las grietas, y sin compasión hubiera descubierto algo que habiamos olvidado. La ingenuidad y la simple naturalidad solo quedan ya en el recuerdo"
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